Franco, 20 años, último año del secundario.
Me parece que después de lo que sucedió, la seguridad en lugares para recitales y boliches no ha mejorado mucho.
No sigo mucho el caso de Cromañón, sé que algunos terminaron presos. Pero la verdad que si se hace justicia es a medias porque nadie les devuelve la vida a esos muchachos, se haga justicia o no es lamentable, nadie puede revivirlos. Esa es la verdad.


Julieta, 22 años, bancaria.
Siempre hubo muchas irregularidades en el sector boliches y muy pocos cumplen con las reglas que se exigen.
No estoy muy al tanto del juicio, sé que se reclamaba mucho por los cantantes pero no mucho más. Justicia se puede hacer pero, generalmente, no es la que le gustaría a los ciudadanos.
No creo que hoy, a raíz de eso, se tomen más medidas. Yo concurro a muchos boliches donde se puede pasar con cualquier tipo de arma de fuego u otros objetos que pueden provocar algo como lo que pasó. Creo que hay muchos lugares que no deberían estar habilitados: falta espacio y no cumplen con las reglas de higiene. Y los jóvenes tampoco nos fijamos en eso, no tomamos conciencia en absoluto; me incluyo en ese grupo, uno va y no piensa que van a pasar esas cosas.


Marcelo, 26 años, estudiante de Derecho (UNC)
El caso me impactó mucho porque fue una negligencia de los funcionarios y un total descuido de quienes otorgaban los permisos municipales y de infraestructura para el boliche, la verdad que se veía venir.
Si lo miro como consumidor de la noche, obviamente no nos va a interesar si hay o no controles, lo importante para nosotros es pasarla bien. Y desde lo empresario es muy difícil porque los establecimientos no reúnen ningún requisito, más todavía si lo pensamos en Nueva Córdoba y zona; se habilitan como lugares de comida, café o bar y después se utilizan como boliches. No hay conciencia todavía, lo que buscan los empresarios es ganar dinero y seguir adelante como empresa.
Respecto al Grupo creo que no se hizo justicia porque no fue sólo negligencia de los funcionarios o falta de cuidado por parte del gobierno de la ciudad de Buenos Aires sino que fue en realidad la cultura que lleva esta música que no digo que sea mala pero sí que trae peligro ya que el uso de bengalas fue tradicional en los conciertos de Callejeros. Creo que este tipo de grupos, sus representantes y los empresarios que los contratan, tienen que tomar medidas; no es lo mismo hacer una peña folclórica que un recital de rock donde se necesitan muchos más controles. Nunca fui a este tipo de recitales de rock, pero lo que pasó se veía venir y era evitable.


Patricia, 14 años, 3º año del secundario
Me pareció una desgracia terrible pero no es culpa de ninguno de los de Callejeros. El lugar no estaba habilitado y el manager se tendría que haber dado cuenta de eso antes de que tocaran ahí.
Me imagino que para los padres de esos chicos debe ser horrible haber perdido a sus hijos en un concierto.
Si sucedió fue para que aprendiera la sociedad, tuviera conciencia de lo que pasó ese día y se tenga en cuenta para mejorar los lugares donde se realizan estos eventos. Hoy se toma mucha más conciencia, se hacen más salidas de emergencia en esos lugares y se cuida que no haya objetos y cosas peligrosas para que eso no vuelva a ocurrir.